Practisis
 

Después del último pedido

N.º 1 · Primera quincena · Septiembre 2026

 
 

Clientes

¿Cómo una apuesta por yogurt y pan de yuca llegó a durar más de 30 años?

Antes de los años de historia, los nuevos productos y el crecimiento, hubo un primer local y una idea: yogurt con pan de yuca. Así comenzó Yogurt Amazonas.

 
IMAGEN 1 — fotografía real de la fachada de Yogurt Amazonas
 

Hay negocios que nacen después de años de planificación. Otros empiezan cuando alguien decide aprovechar una oportunidad que apareció casi de repente.

La historia de Yogurt Amazonas pertenece al segundo grupo.

A mediados de los años noventa, Náyade Figueroa llevaba ocho años trabajando en banca. Había comenzado como cajera y llegó hasta la Vicepresidencia de Operaciones. Tenía 26 años y una hija pequeña cuando apareció una posibilidad inesperada: llevar a Quito un negocio de yogures que ya existía en Guayaquil.

La propuesta originalmente había sido para su madre. Ella no se animó, pero Náyade vio algo distinto.

Había, eso sí, un desafío importante: en Quito, la combinación de yogurt con pan de yuca no tenía entonces el mismo hábito de consumo que en la Costa. La propia historia pública de la empresa recuerda que uno de los objetivos iniciales fue precisamente introducir esa combinación entre los consumidores quiteños.

 

Un local de 30 metros cuadrados

Náyade tardó tres semanas en tomar la decisión. Finalmente dejó el banco y utilizó sus ahorros para comenzar.

La inversión inicial rondó los US$1.000 de la época. El primer Yogurt Amazonas funcionó en un local de apenas 30 metros cuadrados sobre la avenida Amazonas, frente a la entonces Plaza de Toros de Quito. Los primeros equipos eran electrodomésticos caseros.

  IMAGEN 2 — el primer local de 30 metros cuadrados
 

Pero tener las recetas familiares no significaba que todo estuviera resuelto.

El pan de yuca que funcionaba en la Costa tenía que enfrentarse ahora a otras condiciones. Náyade contó posteriormente que pasó meses haciendo pruebas porque la preparación no respondía igual a la altura de Quito. Algo similar ocurrió con el yogurt.

Aquella adaptación terminó siendo una de las primeras grandes lecciones del negocio: incluso una idea conocida tenía que encontrar su propia manera de funcionar en un lugar diferente.

Los primeros días tampoco tenían demasiado de estructura empresarial. Náyade compraba fruta en el mercado mayorista desde muy temprano, preparaba la masa, producía, vendía y llevaba las cuentas. Al comienzo elaboraba alrededor de 10 litros de yogurt y 30 libras de masa.

 

Primero había que lograr que la gente lo probara

Había otro problema: conseguir que los quiteños incorporaran aquella combinación a sus hábitos.

La estrategia fue bastante sencilla. Náyade invitaba a las personas a probar el producto y, si no les gustaba, no tenían que pagarlo.

Funcionó.

Con el tiempo comenzaron a aparecer filas y el primer espacio terminó quedándose pequeño. Yogurt Amazonas abrió un segundo local más amplio en el mismo sector y empezó a profesionalizar su producción.

En 2001 llegaron nuevas inversiones en equipos, entre ellos una despulpadora de frutas, congeladores y un horno industrial. La empresa también comenzó ese año su propia operación de producción bajo Pronafil Cía. Ltda.

La combinación original, sin embargo, siguió allí.

 
IMAGEN 3 — la escala de producción actual  

De una combinación a muchas formas de la yuca

Con los años, Yogurt Amazonas amplió su propuesta. A partir de la yuca aparecieron nuevas preparaciones y el yogurt también tomó otras formas.

Actualmente su oferta incluye, además del tradicional pan de yuca y yogurt, productos como yuca churros, yuca pizza, panes rellenos, boliyucas y yogurt griego, entre otros.

 

Pero quizás una de las mejores maneras de entender cuánto cambió aquella operación está en comparar los extremos.

Al inicio se producían unos 10 litros de yogurt y 30 libras de masa. En una entrevista publicada por Forbes Ecuador, la empresa reportó una producción anual de 7,6 millones de panes de yuca y 365.000 litros de yogurt, además de 26 locales en ese momento.

 

Treinta años después, la idea todavía se reconoce

En 2026, Yogurt Amazonas llegó a sus 30 años de historia.

Y quizá ahí está lo interesante de su historia.

Porque durante tres décadas cambiaron los equipos, aparecieron nuevos productos, aumentó la producción y aquel pequeño local dejó de ser el único punto desde donde se atendía a los clientes.

Pero la combinación que estaba al principio sigue siendo reconocible hoy: yogurt y pan de yuca.

 
 

Lo que comenzó en 1996 con un local de 30 metros cuadrados y una apuesta por introducir en Quito un hábito más asociado a la Costa consiguió atravesar tres décadas sin perder de vista aquella idea inicial.

A veces, detrás de un negocio que lleva muchos años abierto, la historia más interesante no está solamente en cuánto creció.

Está en recordar qué había cuando todavía no había nada de eso.

En este caso, una oportunidad, muchas pruebas y una combinación bastante sencilla: yogurt con pan de yuca.

 
 

Por hoy, cerramos la cuenta.

En la próxima edición, tendremos algo nuevo que poner sobre la mesa.

 
Personaje editorial
Practisis
 
 
 
 
 
 
© 2026 Practisis. Todos los derechos reservados.

Similar Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *